Semana 2 – Sara

Más fuerte de lo que pensaba

Lectura bíblica:  Génesis 11.29-31; 12.5-17; 16.1-8; 17.15-21; 18; 20.2-18; 21. 1-12; 23.1-19; 24.36, 37; 25.10, 12; 49.31.

Personaje de la semana: Su nombre original era Sarai שָׂרַי que significa “mi princesa”, posteriormente Dios cambia su nombre a Sara שָׂרָה que significa: «princesa«, en un sentido más amplio, o también «señora, noble«. Dios le quita la limitación del “mi” y la transforma de esposa del patriarca a madre de naciones.

Contexto: Sara vivió dentro de una sociedad patriarcal, donde la familia se organizaba bajo la autoridad del patriarca. La mujer tenía un rol importante en el ámbito doméstico, pero su estatus estaba ligado a la fertilidad, el honor y la descendencia. Vivió dentro de un entorno de pastores seminómadas, moviéndose con rebaños y tiendas, aunque en contacto con ciudades-estado de Canaán y Egipto.

Reflexión: Sara es el ejemplo de la esposa ideal en los tiempos del Antiguo Testamento (y probablemente también en el Nuevo): era una mujer excepcionalmente bella, sumisa, obediente, que jamás contradijo a su esposo, y llegó incluso a mentir por él. También tuvo la gran fortuna de llevar una vida muy desahogada económicamente, rodeada de siervos y esclavos. Sin embargo, durante prácticamente toda su vida de casada hubo un gran pero: vivir con el estigma de la esterilidad; algo que la llevó a intervenir en los planes de Dios.

Pero hay una característica de Sara que es poco mencionada: la fe que le dio fuerza en su vejez. Al leer el relato bíblico sabemos que era una mujer mayor cuando se enfrentó a la maternidad, pero a veces se nos olvida que estamos hablando de una mujer de 90 años que de pronto se ve embarazada y tiene que pasar por el trauma de un parto y criar a un bebé a esa edad: amamantarlo, cambiarle los pañales, ayudarlo a dar sus primeros pasos, educarlo para que sea un hombre temeroso de Dios, todo esto en medio del desierto, siguiendo a tu esposo en un recorrido hacia un destino desconocido.

Sara tuvo que confiar en Dios para llevar a cabo el reto monumental de ser madre de un recién nacido a una edad en la que la gran mayoría está más bien haciendo un recuento de su vida y se prepara para morir. Los tiempos de Dios definitivamente no van de acuerdo a nuestros tiempos y mientras tengamos un corazón dispuesto y ansioso por servirle, Dios nos usará, nos dará fuerza sobrenatural para cumplir Su propósito, así como lo hizo con Sara.

Oración: Señor, permítenos ver que la edad cronológica no determina la edad espiritual, danos de tu fuerza para cumplir los propósitos que tengas para nuestra vida y no permitas que escuchemos al mundo diciendo que ya no servimos para más. Amén.

Versículo clave

«Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido».

Hebreos 11:11

 

Escrito por: 

Alma Celina

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