Semana 5 – Rebeca

“Madre de millares”

Lectura bíblica: Génesis 24 al 27 y Romanos 9: 10 al 15. Texto adicional: Malaquías 1:2-3

Personaje de la semana: Rebeca, del hebreo “la que ata” 

Contexto histórico:

vivió en el tiempo de los patriarcas siendo ella la segunda matriarca de la familia. Fue esposa de Isaac (hijo de la promesa). Madre de Esaú y Jacob y figura crucial para marcar la línea patriarcal de Israel (12 tribus).

Reflexión:

Una joven Rebeca emprendía un viaje al encuentro de Isaac, heredero de Abraham y su patriarcado, con un corazón que saltaba a mil y una mente ocupada en muchos pensamientos. Pues no conocía a quién sería su esposo, ni su lugar. Comenzaba un nuevo camino, un nuevo encuentro, esperando en este prosperidad y  honor para su familia. Y confiada ella respondió que sí a esta solicitud, su familia al despedirla le dice:

“Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos”  (Génesis 24:60)

Y justamente este, será el centro  de su existencia y problemática. No será otra esposa o concubina (este será el único matrimonio monógamo de la etapa de los patriarcas), no será la pobreza, el abandono o la esclavitud. En su historia es la maternidad y las elecciones asociadas a ella.

La lucha de Rebeca  comienza en el intento de ser madre, cosa  que le toma 20 años y la intercesión de su esposo Isaac. Aquí vemos la confianza de estos padres, ya que no ocupan el vientre subrogado de una concubina para serlo. Despúes  sigue la lucha en su vientre, gemelos que luchaban en el, tanto que Rebeca debe consultar a Dios. Quizás hay una sorpresiva respuesta de Dios, “no solo tienes dos bebes en el vientre también dos naciones y el mayor servirá al menor”

Con el tiempo estas diferencias se ven en su propio carácter. Esaú es independiente con un espíritu rebelde. Isaac lo ama más porque come de sus caza. Jacob con un temperamento quieto prefiere la vida doméstica y cómoda, por esto lo ama más Rebeca.

Entonces se presenta  la verdadera encrucijada para que su hijo Jacob reciba la bendición antes que Esaú, y con esto el engaño; el tiempo apremia ya que a Isaac su esposo no le queda mucho tiempo.

Este engaño de hacer pasar a Jacob por Esaú sacando provecho de la ceguera de su padre. Las consecuencias venían con la decisión pero quizás Rebeca no sabía el alcance de esto. Una de sus últimas quejas es ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día? Y su última preocupación, es que Jacob se case con una mujer de su parentela y no con mujeres extranjeras, ni paganas como lo había hecho Esaú.

Rebeca fue hija de su tiempo, tuvo una vida que pudo vivir y fue escuchada su voz y su firmeza de carácter quizá fue la que la llevó a tomar estas decisiones. Ya que conocía el futuro de sus hijos y su propósito porque Dios mismo se lo había revelado.

¿Cómo madres no hemos hecho muchas veces lo mismo? ¿No nos ha costado esperar que se cumplan esas promesas?

Si escribieran de nosotras y dejaran abierta la historia de nuestras decisiones se parecería quizás a la historia de Rebeca. Este es un punto liberador de su historia que pudo tomar decisiones y asumirlas en un espacio en que las mujeres no tenían voz. 

Oración:

Señor, que muchas mujeres puedan cómo Rebeca ser protagonistas de su historia, aún con virtudes y defectos. Teniendo certeza que tú entiendes la complejidad de nuestras vidas. Enséñanos en la espera, danos lucidez y confianza.

Versículo clave:

Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová. 

  Salmos 27:14

 

Escrito por: 

Carolina Contreras

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio