“Raquel: Rivalidad como medio opresión”
Lectura Bíblica: Génesis 29; 35, Mateo 2:18; Jeremías 31:15 y Levítico 18:18
Personaje de la semana: Raquel, su nombre deriva del hebreo Rāḥel, que significa «oveja», simbolizando pureza.
Contexto histórico: La historia de Raquel se sitúa en la “Era de los Patriarcas” (En la Edad de Bronce, entre el 2000 y el 1700 a.C.). En esta época, en el antiguo oriente, las normas sociales y legales reducían el matrimonio a una transacción económica y social: el novio debía pagar una dote a la familia de la novia; por otra parte, se privilegiaba la endogamia (casamiento entre primos) para mantener las propiedades del linaje además de existir la poligamia.
Reflexión: Raquel, una muchacha que fue presentada por primera vez como una joven hermosa y de buen parecer, cargo con dolor y rivalidad los cuales fueron impuestos por la sociedad de la época, quizás su hermana Lea a los ojos del escritor fue una joven de “ojos débiles” pero tenía algo que Raquel no tenía, la fertilidad. Ambas hermanas separadas y puestas en disputa por estereotipos y normas legales que las presionaron y llevaron a odiarse y competir por la jerarquía dentro de la familia encabezada por Jacob.
En la narrativa del Génesis, Raquel es presentada bajo la mirada del deseo masculino: es la «hermosa de rostro y de buen parecer» por quien Jacob acepta catorce años de servidumbre. Sin embargo, un análisis más profundo nos invita a mirar más allá del objeto romántico para descubrir a una mujer que luchó por su autonomía en un sistema que la valoraba principalmente por su fertilidad. En donde al final del camino la belleza no era importante si no era capaz de dar hijos. La famosa competencia entre Raquel y su hermana Lea no debe leerse como una simple disputa femenina por el amor de Jacob, sino como la consecuencia de una estructura social que enfrentaba a las mujeres entre sí.
En un mundo donde el valor de la mujer dependía de su capacidad de dar herederos, Raquel experimenta la «esterilidad» no solo como un dolor personal, sino como una marginación política y social. Su grito a Jacob —»Dame hijos, o si no, me muero»— no es un drama superficial; es el reconocimiento de que, en su contexto, una mujer sin descendencia carecía de voz y de futuro. Finalmente, esta rivalidad, hace que Dios prohíba el casamiento en donde un varón tomará a ambas hermanas estando vivas: “No tomarás mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida” (Levítico 18:18)
Oración:
Querido Dios, te pido por las Raquel que permanecen en el mundo, por todas las que nos hemos sentido prisioneras por el solo hecho de ser mujeres y de tener que cumplir con expectativas y atributos porque socialmente debemos ser así.
Te pido por aquellas que aun no han podido ver que tu nos amas sin distinguir nuestra condición, como tu inspiraste a Pablo ya no hay griego ni judío, ni hombre ni mujer, ya que todos somos iguales ante tu presencia.
Te agradezco Señor por vivir en esta época en donde cada día las mujeres tenemos herramientas para poder salir de ese yugo desigual, te pido para que sigas quitando velos y abriendo ojos, ya que nuestro enemigo no es otra mujer, sino esos pensamientos, modelos y estructuras que nos hacen sentir celos, envidia, sobre otras mujeres.
Todo lo pido a ti que eres mi Padre, mi amigo y mi creador, Amén
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