Las parteras – Mujeres que eligen la vida
Lectura Bíblica: Éxodo 1.15-21
Personaje de la Semana: Sifrá y Púa.Sifrá (שִׁפְרָה – Shiphrah) Proviene del hebreo שפר (shafar)., Significa “hermosa”, “bella” o “la que mejora / embellece”. Puá (פּוּעָה – Puah) Su origen hebreo se relaciona con el verbo פעה (pa‘ah). Puede significar “gritar”, “exclamar” o “llorar”, como el sonido del recién nacido.
Contexto: Con el paso del tiempo, los descendientes de Jacob crecieron mucho en Egipto. Entonces surgió un nuevo faraón que no recordaba a José y comenzó a temer el crecimiento del pueblo hebreo. Para controlarlos, los sometió a trabajos forzados y ordenó a las parteras que mataran a los niños varones al nacer.
Reflexión: En medio de un sistema de opresión y esclavitud aparecen dos mujeres cuyos nombres han quedado grabados en la memoria bíblica: Sifra y Fúa. En el relato del Libro del Éxodo, estas parteras hebreas enfrentan una orden cruel del faraón: matar a todos los bebés varones que nacieran entre el pueblo hebreo. Era una estrategia de control y exterminio contra un pueblo que crecía a pesar de la opresión.
El contexto es duro. Después de la muerte de José, un nuevo faraón llegó al poder sin reconocer la historia de los israelitas en Egipto. Lo único que veía era una población que aumentaba día tras día. Por miedo a una posible rebelión, decidió oprimirlos con trabajos forzados. Sin embargo, el texto dice algo sorprendente: “cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban”. El poder del imperio no podía detener la vida.
Frente a ese contexto de violencia estructural, el faraón dio una orden directa a las parteras: si el bebé que nacía era varón, debían matarlo. Las mujeres quedaron en medio de una decisión ética profunda: obedecer al poder político o defender la vida.
La Biblia nos dice que Sifra y Fúa temieron a Dios. Ese temor no es miedo, sino reverencia y conciencia de que la vida pertenece a Dios. Por eso, decidieron desobedecer la orden del faraón y permitieron que los niños vivieran.
Cuando el rey las interrogó, ellas respondieron que las mujeres hebreas eran fuertes y daban a luz antes de que la partera llegara. Muchos intérpretes discuten si esta afirmación fue una mentira. La Escritura misma no enfatiza la falsedad de sus palabras, sino la motivación de sus acciones. El texto dice claramente que Dios las bendijo porque temían a Dios, no porque mintieran.
Esta historia abre una reflexión ética profunda. Hay situaciones en la historia en que las personas han tenido que elegir entre obedecer leyes injustas o proteger la vida. Algo similar ocurre con Rahab, quien escondió a los espías de Israel y ocultó la verdad para protegerlos. A lo largo de los siglos también muchas personas han protegido a perseguidos y oprimidos, incluso arriesgando su propia seguridad.
En un mundo dominado por reyes y sistemas de poder, son dos mujeres —parteras, trabajadoras del cuidado y de la vida— quienes resisten al imperio. Mientras el faraón, símbolo del poder absoluto, permanece sin nombre en el relato, la Biblia recuerda los nombres de Sifra y Fúa. Es una forma de afirmar que la memoria de Dios honra a quienes defienden la vida.
Las parteras no tenían poder político ni militar. Su poder estaba en su decisión ética, en su valentía cotidiana y en su fidelidad a Dios. Desde su lugar, transformaron la historia salvando vidas, entre ellas la generación de la que más tarde nacería Moisés.
Aplicación personal: Este relato nos invita a preguntarnos hoy: ¿qué significa temer a Dios en contextos de injusticia? ¿Qué decisiones tomamos cuando las estructuras de poder presionan para actuar contra la vida?
La fe bíblica nos recuerda que obedecer a Dios implica defender la dignidad humana. Como dirían siglos después Pedro y los demás discípulos: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Oración:
Dios de la vida, así como diste valentía a Sifra y Fúa en el relato de Éxodo, danos también un corazón sensible para defender la vida y la justicia.
Enséñanos a temerte a ti por sobre cualquier poder, y a tener la valentía de elegir el bien incluso en medio de la injusticia. Que, como aquellas mujeres fieles, podamos ser instrumentos de cuidado, esperanza y protección para otros. Amén.
Versículo clave: “Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera”. Ex.1.20
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