“Nombrar el silencio: Dina y las mujeres invisibilizadas”
Lectura Bíblica: Génesis 34.1-4
Mujer de la Semana: Dina, del hebreo que significa juez o justicia.
Contexto Sociocultural: Dina vivió en una época bíblica que, según las tradiciones, se sitúa alrededor del siglo XVII a. C. El relato se encuentra en el contexto de la vida de su padre Jacob y su madre Lea, después de que este regresó a la tierra de Canaán.
Reflexión: A primera vista, la historia narrada en este capítulo del Libro de Génesis, parece centrarse en la venganza de Simeón y Leví, por lo que le sucedió a su hermana Dina. Sin embargo, un análisis desde el enfoque de género revela una perspectiva mucho más compleja y trágica.
Dina, en este relato es presentada como un objeto, su voz está ausente por completo. El relato dice: «ella fue a visitar a unas jóvenes que vivían en la región», un acto que puede interpretarse como una expresión de curiosidad o un deseo de socializar fuera de su clan.
Dina no habla en toda la historia. No se nos dice cómo se sintió, qué pensó o si consintió o no. Su experiencia es filtrada y narrada exclusivamente por las acciones y reacciones de los hombres que la rodean: Siquem, su padre Jacob y sus hermanos.
El honor de Dina no es visto como algo intrínseco a su persona, sino como una extensión del honor de su familia, específicamente de los hombres de su familia. La violación de Dina es descrita como una «deshonra» para su familia, no primordialmente como un trauma para ella.
Los hombres de la historia tienen todo el protagonismo y la acción. Siquem «la tomó, se acostó con ella y la violó» (Génesis 34:2). Luego, él y su padre negocian su matrimonio con el padre y los hermanos de Dina. Los hermanos de Dina, por su parte, trazan un plan de venganza sin consultarle a ella. La tragedia de la joven se convierte en un pretexto para la violencia y la masacre de los hombres de Siquem.
La forma en que la Biblia narra este evento refleja una perspectiva patriarcal en la que la violación no es principalmente un crimen contra la mujer, sino un ataque a la propiedad y el honor de su padre y sus hermanos. La respuesta violenta de los hermanos se justifica dentro de este marco de protección del «honor» familiar.
Visto desde la perspectiva actual la historia de Dina y el contexto en el que ocurre nos recuerda especialmente a un caso ocurrido en Chile. El caso de Alto Hospicio, ocurrido entre 1998 y 2001, fue una serie de crímenes que conmocionó al país por su brutalidad y por la negligencia inicial de las autoridades. El responsable fue un taxista clandestino llamado Julio Pérez Silva, conocido como el «psicópata de Alto Hospicio”. Lo que puso de manifiesto graves fallas en los sistemas de la época, así como la discriminación social y la invisibilización de las víctimas por parte de toda la sociedad. Se convirtió en un símbolo de la violencia de género y la injusticia en Chile
Aplicación personal:
Al leer este pasaje, es crucial preguntarse: ¿Quién está hablando? ¿Quién está callado? Meditar sobre la ausencia de la voz de Dina nos invita a ser conscientes de las voces de las mujeres que, a menudo, son silenciadas ante las diversas formas de abuso y violencia cometidas contra ellas. ¿Quiénes son las Dinas hoy y cómo nosotras podemos ser sus voces?
Oración:
Señor enséñanos a como mujeres cristianas ser plenamente conscientes de las injusticias y abusos machistas y patriarcales que aún viven las mujeres hoy. Abre nuestros ojos para ver con claridad situaciones de abuso y danos valentía para denunciar. Amén.
Versículo clave:
«¡Pero que fluya el juicio como agua, y la justicia como un arroyo inagotable!».
Amós 5.24 (NVI)
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